¡3 poemas de viajes que te harán volar!



Poemas de Viajes

Si bien una novela nos puede hacer viajar a lugares que ansiamos visitar –o que quizá ni siquiera existan–, o recorrer ciudades enteras y encontrarles un rostro totalmente distinto gracias a la voz lírica del autor (basta leer “Viaje a Portugal” de José Saramago para ver un país completamente diferente), un poema siempre tendrá la capacidad de concentrar en un vaso de agua a todos los océanos y los más bellos corales, o atesorar en un pequeño cofre todas las luces de una ciudad… o guardar en un parpadeo cada amanecer y puesta de sol que haya existido en nuestro rincón favorito del planeta. Por ello, y para motivar que emprendas velozmente el vuelo, aquí te dejamos 3 poemas de viajes que encapsulan en pocas líneas los porqués de viajar o todo ese cúmulo de sentimientos que se desbordan cuando nos encontramos en un lugar por primera vez y quizá, por qué no, alguno te dé el aliento necesario que estás buscando para abrir las alas y viajar solo. Abróchate el cinturón, ¡aquí vamos!

Viajar es regresar de Gabriel García Márquez

Viajar es marcharse de casa
es dejar los amigos
es intentar volar.
Volar conociendo otras ramas
recorriendo caminos
es intentar cambiar.

Viajar es vestirse de loco
es decir “no me importa”
es querer regresar.
Regresar valorando lo poco
saboreando una copa
es desear empezar.

Viajar es sentirse poeta
escribir una carta
es querer abrazar.
Abrazar al llegar a una puerta
añorando la calma
es dejarse besar.

Viajar es volverse mundano
es conocer otra gente
es volver a empezar.
Empezar extendiendo la mano
aprendiendo del fuerte
es sentir soledad.

Viajar es marcharse de casa
es vestirse de loco
diciendo todo y nada con una
postal.
Es dormir en otra cama
sentir que el tiempo es corto
viajar es regresar.

 

poemas de viajesPausas (1) de José Gorostiza

¡El mar, el mar!
Dentro de mí lo siento.
Ya sólo de pensar
en él, tan mío,
tiene un sabor de sal mi pensamiento.

 

poemas de viajesLanzar los dados de Charles Bukowski

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
De otra forma ni siquiera comiences.

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
Esto puede significar perder novias,
esposas,
parientes,
trabajos y,
quizá tu cordura.

Ve hasta el final.
Esto puede significar no comer por 3 o 4 días.
Esto puede significar congelarse en la banca de un parque.
Esto puede significar la cárcel.
Esto puede significar burlas, escarnios, soledad…
La soledad es un regalo.
Los demás son una prueba de tu insistencia, o
de cuánto quieres realmente hacerlo.

Y lo harás,
a pesar del rechazo y de las desventajas,
y será mejor que cualquier cosa que hayas imaginado.

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
No hay otro sentimiento como ese.
Estarás a solas con los dioses
y las noches se encenderán con fuego.

Hazlo, hazlo, hazlo.
Hazlo.
Hasta el final,
hasta el final.

Llevarás la vida directo a la perfecta carcajada.
Es la única buena lucha que hay.

Qué bella es la poesía… y te aseguramos que con cada destino que visites, tus recuerdos se convertirán en poemas de viajes. ¡Vuela ya!