6 lugares turísticos de Quebec que harán vibrar tu corazón



Lugares turísticos de Quebec

Considerado como uno de los mejores destinos turísticos a nivel mundial, la ciudad de Quebec es un lugar que debes visitar en tu próximo viaje a Canadá. Con una poderosa combinación entre lo mejor de la cultura francófona y la norteamericana, este lugar te cautivará con su impresionante arquitectura, la alegría contagiosa de sus locales y paisajes dignos de cuentos de hadas. Razones sobran para comenzar a planear tus vacaciones en esta ciudad: es cuna del Poutine –uno de los platillos típicos canadienses por excelencia–, hogar de tesoros naturales y recintos históricos reconocidos como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Y por si fuera poco, las actividades aquí no tienen fin, pues dependiendo de la temporada que visites podrás realizar espectaculares deportes en la nieve o refrescantes actividades durante el verano. Además, en su popular festival anual podrás disfrutar desde espectáculos musicales y pruebas gastronómicas hasta una destellante vida nocturna que te dibujarán una sonrisa. Así que toma nota de cuáles son los mejores lugares turísticos de Quebec para que tu siguiente viaje a este destino sea uno inolvidable.

1. Cascadas de Montmorency

Cascadas de Montmorency

Quebec es una de las provincias donde podrás explorar y maravillarte con todo lo que las tierras canadienses tienen que ofrecer, prueba de ellos son las Cascadas de Montmorency. Ubicado a unos 10 kilómetros al este del centro de la ciudad, este parque natural te espera con todo tipo de actividades para que disfrutes este espectáculo natural al máximo. En el Parc de la Chute-Montmorency sus 3 cascadas te atraparán de inmediato, siendo la más grande de toda la provincia e inclusive más alta que las de Niagara –con 30 metros más de altura y 17 de profundidad–, donde una escalinata de madera te regalará distintos puntos de vista para que tomes la fotografía perfecta. Para un recorrido y avistamiento completo de los paisajes y las cascadas te recomendamos subir al teleférico; además, en la Manoir Montmorency encontrarás una tienda de souvenirs y distintos puntos culinarios para satisfacer tu hambre. Según los visitantes, los domingos sirven el brunch más delicioso de la región.

2. Notre-Dame de Quebec

Notre Dame de Quebec

Desde hace casi 400 años de su fundación, la Basílica de Notre-Dame de Quebec se ha mantenido firme ante el tiempo y la evolución de la ciudad. Restaurada dos veces después de que fuera parcialmente destruida por incendios, este santuario aún preserva su gran fachada neoclásica y sus impresionantes obras de arte y acabados lujosos, como su imponente lámpara de altar que fue un regalo del rey Luis XIV.  La basílica también es el recinto principal del espectáculo de luces AURA; una experiencia sensorial donde por alrededor de 45 minutos podrás disfrutar de un magnífico juego visual en el que la estructura se convierte en un lienzo en blanco para dar rienda a escenarios fantásticos. Al terminar tu visita en Notre-Dame, no dejes de visitar el Museo del Fuerte o la Fuente Monumento de la Esperanza, importantes puntos históricos pertenecientes al viejo Quebec que forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

3. Parc du Bois-de-Coulonge

Parc du bois de coulonge

A lo largo de Quebec encontrarás parques inmensos y verdes, pero ninguno como el Parc du Bois-de-Coulonge. Situado en las Plaines d’Abraham, este espacio natural es popular por sus decoraciones y especialidad en horticultura donde flores de todos colores son acomodadas de manera que representan figuras y modelos.

Este lugar será ideal para armar un picnic o dar una rodada en bicicleta recorriendo las orillas del Río de San Lorenzo. Además, en sus alrededores encontrarás galerías y restaurantes para pasar el tiempo; también te servirá como conexión hacia los museos y monumentos del Parc du Champs-de-Bataille.

4. Museo Nacional de Bellas Artes de Quebec

Ubicado en las pintorescas Plaines d’Abraham –extensas llanuras donde la guerra de los Siete Años ocurrió–, el Museo Nacional de Bellas Artes de Quebec es sin duda una institución magna del arte y cultura de esta región canadiense.  Con un estilo moderno, el museo resalta armoniosamente las más de 37,000 obras que se presentan cada año entre exposiciones temporales y permanentes; principalmente aquellas de escultores y artistas inuit, quienes intentan representar lo mejor de la cultura ancestral canadiense en su máxima expresión artística. Aquí encontrarás también campamentos de arte para los pequeños durante el verano, o talleres temporales para adultos con temas como arte al aire libre o ciclos de cine independiente. Date una vuelta por las llanuras del museo y visita el Parque Jeanne d’Arc, donde podrás asombrarte con esculturas florales y un monumento a dicha figura histórica.

5. Terrasse Dufferin

Terrase Dufferin

El mejor lugar para ser testigo de la esencia de Quebec es la Terrasse Dufferin, un paseo que regala una de las panorámicas más icónicas de la ciudad al igual que momentos para compartir con amigos y familiares. Este camino es concurrido tanto por turistas como locales, pues sirve para admirar el Río San Lorenzo desde las alturas mientras disfrutas de artistas y músicos callejeros que amenizan la tarde. Este también será el camino indicado a seguir si quieres ver el Château Frontenac, un lujoso hotel icónico en Quebec que desde su apertura hace más de 100 años ha servido como locación para la filmación de películas. Si visitas durante el invierno, no te puedes perder su famosa pista de hielo ‘Les Glissades de la Terrasse’, donde niños y grandes se divierten por igual haciendo piruetas.

6. Basílica de Sainte-Anne-de-Beaupré

Basílica de Sainte Anne de Beaupre

Otro de los santuarios más concurridos de Canadá es el de la Basílica de Sainte-Anne-de-Beaupré, o Santa Ana. Ubicado a 30 kilómetros del centro histórico de Quebec, esta iglesia ha sido catalogada como milagrosa, pues varios feligreses atribuyen su devoción a Santa Ana como la cura para enfermedades terminales o actos milagrosos; sin embargo, el verdadero encanto de este lugar reside en sus finos acabados y diseño, así como sus estatuas y capillas. Aquí podrás visitar la fuente bronce con la estatua de Santa Ana, la capilla conmemorativa y una representación del camino de la cruz. Alrededor encontrarás varias estancias acogedoras y restaurantes con comida típica, pues cada mes de julio la basílica recibe más de medio millón de peregrinos de todo el mundo para las fiestas patronales.

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